Europa espera intensa ola de calor la próxima semana

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París, 21 Jun (Notimex).- Una ola de calor, particularmente intensa, afectará a Europa la próxima semana, con temperaturas que meteorólogos prevén de hasta 40 grados centígrados (°C), una condición inusual para el comienzo del verano.

Los meteorólogos ya habían advertido a principios de este mes que la presencia de sistemas de alta presión propiciaría olas de calor que podrían ser muy intensas durante este verano en el continente, estación que inicia de manera oficial este viernes.

Conforme avanza el cambio climático, las olas de calor se han vuelto más frecuentes e intensas alrededor del mundo, por lo que ante las previsiones para la próxima semana varios países, en especial Francia, España e Italia, se preparan para las altas temperaturas que se mantendrán por varios días.

El Servicio Meteorológico de Francia informó que a partir del domingo, el mercurio comenzará a subir en condiciones anticiclónicas a más de 30°C en gran parte del país y advirtió que el calor se acentuará a partir del lunes y martes entre 5 y 10 grados más.

Señaló que las altas temperaturas, que incluso durante las noches serán superiores a los 20°C, podrían persistir hasta el siguiente fin de semana, especialmente en la mitad oriental de Francia, precisando además que la capital París y la ciudad de Lyon son particularmente vulnerables.

Ambas ciudades presentan grandes aglomeraciones por lo que las temperaturas se elevarán aún más debido al fenómeno llamado “isla de calor urbano”, indicó el servicio francés.

Las condiciones que se presentarán en Francia serán similares a las que tendrá la mayoría de los países europeos, como consecuencia de la presencia de una baja persistente al oeste del continente y un sistema de altas presiones en el centro y este.

Además, se espera la entrada de aire seco y muy cálido procedente de África, que al mismo tiempo se combinará con un cielo despejado, por lo que se espera una máxima radicación.

Las olas de calor son especialmente peligrosas cuando ocurren a principios del verano, antes de que las personas se hayan adaptado al calor estacional, por lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) ya han advertido sobre sus efectos en la salud humana.