Cubanos celebran el Día de los Padres

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LA HABANA, 16 jun (Xinhua) — Aunque el Día de las Madres, el segundo domingo de mayo, sigue teniendo una particularidad más sentimental, cada tercer domingo de junio los cubanos celebran el Día de los Padres, una jornada dedicada a honrar a los progenitores.

"Los padres somos una pieza fundamental en la familia, por eso hay que agasajarnos también", asegura a Xinhua el profesor Orlando Hernández, un sexagenario que después de jubilado imparte clases en una escuela secundaria.

Hernández tiene dos hijos y tres nietos, y su mayor felicidad es reunir hoy a toda la familia para juntos almorzar e intercambiar los tradicionales regalos, que casi siempre incluyen algún dulce o un pastel.

El profesor, que confiesa ser un estudioso de la historia cubana, recuerda que, con mayores o menores recursos, esta fiesta tiene lugar en prácticamente todos los hogares de la isla desde que se comenzó la tradición en 1938.

La primera celebración de la fecha en Cuba fue el 19 de junio de 1938, por iniciativa de la escritora y artista Dulce María Borrero, quien abogó por la generalización en el país del homenaje a los padres, que había nacido años antes en Estados Unidos.

Borrero solo recogió una creación estadounidense, pues fue Sonora Smart-Dold, quien convencida de que su padre, William Smart, era tan importante como su madre si de honores se trataba, dedicó sus mayores esfuerzos a la implantación de un día de homenaje a los hombres con hijos.

William Smart era un curtido granjero nacido y criado en el centro este de su país, y veterano de la Guerra Civil norteamericana.

Su esposa había fallecido durante el alumbramiento de su sexto hijo, por lo que el antiguo soldado se vio en la obligación de hacerse cargo del recién nacido y del resto de su numerosa descendencia, sin recibir ningún tipo de ayuda.

Convertida en una mujer adulta al paso de los años, Smart-Dold, agradecida por la fortaleza y consagración de su padre en la crianza de la familia a pesar de la ausencia materna, concibió la idea de celebrar, una vez al año, el Día de los Padres.

Así, el 19 de junio de 1910, tercer domingo del mes, Smart-Dold y sus hermanos se reunieron junto a un grupo de amigos y organizaron el cumpleaños a su ya anciano progenitor.

La mujer hizo una intensa propaganda a la iniciativa, pero con escaso éxito, hasta que en 1915, Harris C. Meek, presidente del Club de Leones de Chicago, retomó la idea, que tuvo mejores auspicios.

En 1924, el entonces presidente de Estados Unidos, John Calvin Coolidge Jr., convirtió el Día del Padre en una celebración nacional, y dos años después se reunió por primera vez en Nueva York el Comité Nacional del Padre.

En 1956, una resolución del Congreso de Estados Unidos reconoció como un deber homenajear a los padres mediante un día en su honor, y diez años más tarde, el presidente Lyndon B. Johnson proclamó oficialmente el Día de los Padres como una fiesta nacional.

En 1972, durante su presidencia, Richard Nixon firmó una Ley que estableció el Día de los Padres el tercer domingo de junio.

La idea de la celebración se extendió rápidamente a Europa, América Latina, Africa y Asia, pues genera ganancias millonarias por concepto de ventas de tarjetas y regalos.

En Latinoamérica, la celebración comenzó a generalizarse en los centros escolares hacia los años 50, aunque en fechas posteriores se fue convirtiendo en una fiesta de consumo patrocinada por las grandes cadenas comerciales.

En otras naciones latinoamericanas la celebración no coincide con el tercer domingo de junio, incluso en países cercanos en la geografía y la historia común, como los de la región centroamericana, el homenaje a los padres tiene un abanico de fechas.

El Salvador, Honduras y Guatemala lo celebran el 17 de junio, Nicaragua lo hace seis días después, mientras que en Costa Rica es el 15 de ese mes y en Panamá 24 horas más tarde.